Revoluciones...Ciencias Sociales.


Entrá en el blog de la escuela y leé la información que vayan subiendo Laura y Beatriz (Bibliotecarias) acerca de las Revoluciones: Francesa, Industrial y de Mayo.
 Anotá las palabras clave, o sea, las que te resultan muy importantes para acordarte de qué se trató cada Revolución.
Hacé un breve párrafo para cada hecho histórico contando de que se trató cada uno, otro, en  el cual cuentes las diferencias entre las tres y otro, contando lo qué tuvieron en común. Total de párrafos 5.
Empleá la información del medio que consigas, anotá de dónde lo sacaste, o sea, la fuente: libro, compu, teléfono, revista, manual de algún familiar, videos. Si es un medio digital, por favor copiá el link.

A continuación te brindo estas opciones, por si te interesan.


La Revolución Francesa


Autor: Felipe Pigna
En 1789 Francia era una de las primeras potencias europeas; desde 1774 reinaba Luis XVI.
Los gastos militares y una serie de malas cosechas a partir de 1784, crearon una gravísima situación social. La mayoría de la población se vio en la miseria mientras el lujo y el despilfarro del rey y la nobleza continuaban como si nada ocurriera. Luis XVI se negó a realizar cualquier tipo de reforma y defendió los privilegios de la aristocracia frente al hambre y la miseria de su pueblo que se estaba hartando de la injusticia.
La sociedad estaba compuesta por tres sectores sociales llamados estados. El primer estado era la Iglesia y lo integraban unas 120.000 personas. Eran dueños del 10% de las tierras de Francia y no pagaban impuestos, sólo un donativo voluntario a la Corona. Recibían de los campesinos el «diezmo», es decir, la décima parte del producto de sus cosechas. Controlaban el registro civil de la población: sólo la Iglesia podía legalizar casamientos, nacimientos y defunciones. La educación francesa estaba en sus manos.
El segundo estado era la nobleza, integrada por unas 350.000 personas. Eran dueños del 30 % de las tierras. Estaban eximidos de la mayoría de los impuestos y ocupaban todos los cargos públicos. Los campesinos les pagaban tributo y sólo podían venderles sus cosechas a ellos. Tenían tribunales propios, es decir que se juzgaban a sí mismos
El tercer estado comprendía al 98% de la población, y su composición era muy variada. Por un lado, estaba la burguesía, formada por los ricos financistas y banqueros, que hacían negocios con el estado; los artesanos, funcionarios menores y comerciantes. Por otra parte, existían campesinos libres, muy pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros. El proletariado urbano vivía de trabajos artesanales y tareas domésticas. Finalmente estaban los siervos, que debían trabajo y obediencia a sus señores.
El Tercer Estado carecía de poder y decisión política, pero pagaba todos los impuestos, hacía los peores trabajos y no tenía ningún derecho. La burguesía necesitaba tener acceso al poder y manejar un estado centralizado que protegiera e impulsara sus actividades económicas, tal como venía ocurriendo en Inglaterra.
Los burgueses difundieron las ideas de Rousseau y Montesquieu que proponían la soberanía popular, el fin del absolutismo, la igualdad de derechos y la división de poderes (un ejecutivo, un legislativo y un judicial). Pronto el tercer estado en su conjunto estuvo de acuerdo en cambiar las cosas.
Tras muchas presiones, finalmente Luis XVI accedió a convocar a los Estados Generales: una asamblea donde estaban representados los diferentes estados. La sesión quedó inaugurada el 5 de mayo de 1789 en el palacio de Versalles con la presencia de 1.200 diputados. En su discurso inaugural el rey no dijo nada nuevo y la impaciencia fue creciendo. El tercer estado obtuvo el apoyo de parte de la Iglesia y logró que se formara una Asamblea Nacional Constituyente con la aparente aprobación del rey. Pero en realidad Luis XVI quería ganar tiempo para conspirar y dar un golpe de fuerza. Alertado el pueblo de París salió a la calle y tomó la prisión de La Bastilla, símbolo del despotismo real, el 14 de Julio de 1789. La burguesía formó una milicia propia, la Guardia Nacional y el gobierno de París cayó en manos de los revolucionarios.
El rey tuvo que aceptar la nueva situación y la Asamblea comenzó a producir cambios importantes.
En la Asamblea de París nacieron la izquierda y la derecha como distinciones políticas porque el presidente, que se sentaba en el medio, decía «tiene la palabra el diputado de la izquierda» o «tiene la palabra el diputado de la derecha». Resultó que a la izquierda se sentaban los más revolucionarios y a la derecha los más conservadores y desde entonces izquierda y derecha designan a los partidarios de los cambios o a los que quieren que todo siga igual, respectivamente.
El 27 de agosto de 1789 se proclamaron los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Allí se decía que todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Se garantizaba la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión. Se fijaba la igualdad ante la ley, la libertad política y religiosa y se establecía la división de poderes.
En junio de 1791, Luis XVI intentó huir de Francia, pero fue detenido. Este fracaso monárquico impulsó a los republicanos a apurar la sanción de una constitución democrática que incluía la declaración de los derechos del hombre, la división de poderes y que dejaba el ejecutivo al rey y el legislativo, a la Asamblea. Quedaba establecida la monarquía constitucional.
Tras nuevas maniobras de Luis XVI y el ataque de los ejércitos austríaco y prusiano, el pueblo volvió a levantarse en armas y exigió la proclamación de la República el 10 de agosto de 1792. Los monárquicos fueron excluidos de la nueva asamblea y Luis XVI fue juzgado y encontrado culpable. Fue ejecutado en la guillotina el 21 de enero de 1793. Tras una nueva crisis desatada en 1793 y ante la sospecha de traiciones dentro de la Revolución, el pueblo de París se volvió a movilizar e impuso al sector más duro de la Convención, llamados montañeses o jacobinos. Sus líderes fueron Robespierre, Marat y Dantón y llevarán adelante medidas populares como la imposición de precios máximos, la devolución a los municipios de las tierras usurpadas por los nobles, y la abolición de los impuestos feudales. Todo esto molestó a los nobles, que se resistieron a acatar estas medidas. Esto desató la reacción de los montañeses que hicieron cumplir sus disposiciones a la fuerza ejecutando una gran cantidad de nobles y opositores en la guillotina.
Los montañeses impusieron un nuevo calendario a fines de 1793.Dividía el año en doce meses iguales de 30 días, más cinco suplementarios dedicados al pueblo. Cada mes se dividía en tres décadas y el décimo día era feriado. Los nombres de los meses, tomados del clima o la naturaleza, eran los siguientes: Vendimiario, Brumario, Trimario (meses de otoño); Nivoso, Pluvioso y Ventoso (meses de invierno); Germinal, Floreal, Pradial (primavera); Mesidor, Termidor y Fructidor (verano).
En 1795 una nueva constitución republicana había establecido en Francia un nuevo gobierno: el Directorio. Pero esto no había calmado los ánimos. Seguían las luchas internas y la amenaza permanente de las monarquías europeas enemigas de la Revolución. El 9 de noviembre (18 brumario según el calendario revolucionario) de 1799, Napoleón da un golpe de estado, derriba al Directorio y se transforma primero en Cónsul y luego en emperador. Gobernó Francia durante 15 años.

La revolución industrial
Autor: Felipe Pigna.
Hasta fines del siglo XVIII, la economía europea se había basado casi exclusivamente en la agricultura y el comercio. Lo que hoy llamamos productos industriales eran por entonces artesanías como por ejemplo los tejidos, que se fabricaban en casa particulares: el comerciante entregaba la lana a una familia y ésta la hilaba, la tejía y le devolvía a su patrón el producto terminado.

Esta forma de producción se modificó notablemente entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX. El país en el que comenzaron los cambios fue en Inglaterra. Allí se daban una serie de condiciones que hicieron posible que, en un período relativamente corto, se transformara en una nación industrial.
· Tenía importantes yacimientos de carbón, el combustible más usado en la época, y de hierro, la materia prima con la que se hacían las máquinas, los barcos y los ferrocarriles.
· La burguesía inglesa había acumulado grandes capitales a partir de su expansión colonial y comercial.
· Las ideas liberales (ver recuadro) muy difundidas en Inglaterra favorecían la iniciativa privada, con la garantía de un parlamento que representaba también los intereses de esta burguesía industrial y comercial.
· La marina mercante inglesa era una de las más importantes del mundo, lo que les garantizaba a los productores una excelente red de distribución a nivel mundial.
Una anécdota con consecuencias
Una tarde de 1776 al escocés James Watt, un mecánico de la Universidad de Glasgow, mientras preparaba su té como todos los días, se le ocurrió tapar el pico de la pava y notó que saltaba la tapa. Sin proponérselo había descubierto la fuerza del vapor.
Watt no se quedó tranquilo mirando su pava, comenzó a experimentar y logró desarrollar el primer motor a vapor que pronto pudo ser aplicado a la industria. Hasta ese momento se usaban molinos de agua para mover los engranajes de las maquinarias, lo que determinaba que las fábricas sólo podían instalarse a las orillas de los ríos caudalosos que no siempre quedaban cerca de los centros de distribución y consumo. A partir de la aplicación del vapor las fábricas comenzaron a instalarse en las grandes ciudades como Londres o Liverpool. Comenzaba la revolución industrial.
Ocupados y Desocupados
Las ciudades comenzaron a llenarse de establecimientos industriales y estas fábricas demandaban cada vez más mano de obra. Muchos campesinos comenzaron a trasladarse hacia los centros urbanos en busca de trabajo. Los campesinos tenían muchos hijos, porque en el campo significaban más brazos para trabajar, pero en las ciudades las familias numerosas se veían en serias dificultades porque siempre la cantidad de puestos de trabajo era menor a la cantidad de gente que lo necesitaba. La gente no paraba de llegar y esto empeoraba las cosas, porque los salarios se regían por la ley de la oferta y la demanda: si había mucha gente que necesitaba trabajo los patrones rebajaban los sueldos y hasta despedían a los que estaban trabajando para tomar niños y pagarles menos.
El capitalismo industrial
El maquinismo exigió una importante inversión de capitales. Hasta ese momento la burguesía lo destinaba a los bancos y al comercio, pero notó el importante negocio que significaba producir a bajo costo y en grandes cantidades. Así nació la burguesía industrial, los dueños de las grandes fábricas, que pondrán fin a los pequeños talleres artesanales. A los artesanos, que trabajaban por su cuenta, no les quedará otra opción que trabajar para estas fábricas y cerrar sus talleres. A este sistema se lo llamó capitalismo industrial porque la industria será el nuevo centro de producción del capital al que estarán lógicamente asociados la banca, financiando la producción y las ventas, y el comercio.
La revolución industrial determinará entonces la aparición de dos nuevas clases sociales la burguesía industrial (los dueños de las fábricas) y el proletariado industrial (los trabajadores). Se los llamaba proletarios porque su única propiedad eran sus hijos o sea su prole.
Los avances técnicos
La revolución industrial le permitió a Inglaterra transformarse rápidamente en una gran potencia. El invento del ferrocarril agilizó los traslados y abarató los productos, a la vez que acercó a las regiones mejorando la circulación y las comunicaciones. Era muy difícil competir con los productos ingleses. Por ejemplo, en 1810, cuando después de la revolución de Mayo Buenos Aires se abrió al comercio libre con Inglaterra, un poncho inglés costaba 10 veces menos que uno de Catamarca. Pero Gran Bretaña no sólo exportaba productos textiles, también exportaba maquinarias, capitales y técnicos para la construcción de ferrocarriles. Los países contratantes quedaban de por vida dependiendo de Inglaterra, por las deudas contraídas y por las necesidades técnicas y de repuestos que sólo proveían las empresas constructoras.
Los conflictos sociales
Con la revolución industrial también crecen los conflictos sociales. A muchos capitalistas no les importaba que sus trabajadores, a veces niños de siete años, trabajaran 12 o 14 horas por día en condiciones insalubres con graves riesgos físicos. Su única preocupación era aumentar la producción al menor costo posible, es decir pagando el salario más bajo que se pudiera, aprovechándose de la gran cantidad de desocupados que había. Esta situación de injusticia llevó a la aparición de los primeros sindicatos de trabajadores y las primeras huelgas en demandas de aumentos de sueldo y mejoras en las condiciones de trabajo. La unión de los trabajadores posibilitó la sanción de las primeras leyes protectoras de sus derechos y el mejoramiento de su calidad de vida.

Revolución de Mayo:

Aclaración, en el video hay dos expresiones que lejos están de mi de ser empleadas en el ámbito ámbito escolar, cuando yo empleo el video en el edificio escuela, salteo esos segundos que son en dos oportunidades, en esta ocasión, me es imposible ya que no estoy en forma presente, de poder háganlo ustedes, adultos acompañantes. (Minutos: 22:15/22:16 y 22:46 a 22:52)
·        *       Copiá  y pegá, el siguiente link en google:


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